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Guía del juego

Guía de Crea tu hermandad

De una modesta agrupación parroquial a la coronación de tu Virgen: todo lo que necesitas saber para tu mandato.

«Crea tu hermandad» es un simulador cofrade: te pones al frente de una modesta agrupación parroquial y, año a año, decides en qué gastar, cómo hacer la estación de penitencia y cómo responder a lo que pasa en la vida de una hermandad. La puntuación es el prestigio, y con él subes de rango, consigues títulos y entras en el ranking.

Jugar a Crea tu hermandad

Los cuatro modos de juego

Cómo empieza tu mandato

Antes de jugar defines tu hermandad en tres pasos:

  1. Tu cargo y el carácter de la hermandad. Hermano o Hermana Mayor; estilo fúnebre (más prestigio, menos hermanos y capilla musical) o alegre (más hermanos, con cornetas o agrupación); hermandad de centro o de barrio; y el día de vísperas en que saldréis: Viernes de Dolores o Sábado de Pasión.
  2. Vuestro titular. Nazareno, Crucificado, Cautivo, Atado a la columna, Descendimiento o Yacente. Cada iconografía tiene su carácter: el Nazareno atrae más hermanos, el Crucificado suma prestigio en todo, el Yacente luce más en la salida pero solo puede entrar en la nómina del Viernes o del Sábado Santo, y el Descendimiento no sale sin sus figuras.
  3. El proyecto y el hábito. Eliges el proyecto de la cofradía (sencillo, clásico o monumental) y los colores de la túnica, el antifaz y, si quieres, la capa de tus nazarenos.
El proyecto no es solo cuestión de precio. Sencillo: los talleres trabajan más rápido, el paso es ligero y se retrasa menos, y queda más dinero libre; a cambio, luce menos en la calle y atrae menos hermanos. Monumental: más prestigio en cada salida y más hermanos nuevos, pero los talleres tardan más, el paso pesa y la conservación cuesta. Clásico: equilibrado.

El año, paso a paso

  1. Decide en qué gastar. En el tablero encargas patrimonio (titulares, paso, palio, casa de hermandad, música, cuadrilla de costaleros…), insignias y campañas. Las obras tardan uno o varios años; las campañas son inmediatas y se repiten cada año. Lo que se termina dentro del año se estrena en esa misma Semana Santa.
  2. Pulsa «Simular el año». Llegan las cuotas y los donativos, avanzan las obras y llega el día de la salida.
  3. Lee el resumen. Te explica de dónde viene el dinero, de dónde viene el prestigio y qué ha pasado durante el año.
  4. Atiende el cabildo. Algunos años la hermandad te pide una decisión antes de seguir: un patrocinio, unas cuentas rechazadas, un cambio de recorrido…

Arriba siempre tienes los marcadores: el dinero en caja, el ingreso previsto del año, los hermanos (pagan cuota, votan y hacen falta para encargar lo más grande) y los nazarenos que saldrán en la cofradía.

La salida procesional

El día de la salida tomas las decisiones de verdad:

Sin paso propio no se puede salir… salvo que pidas unas andas prestadas por 500 €, que hacen el apaño pero lucen poco. Y si tu Cristo todavía está en el taller, ese año toca quedarse en casa: su bendición, cuando llegue, llenará la parroquia.

De agrupación a hermandad

Empiezas como agrupación parroquial que sale en vísperas, sin Carrera Oficial ni Catedral. El camino es este:

  1. Erigirse en hermandad (a partir del segundo o tercer año). Da prestigio, abre los títulos y permite tener una Dolorosa como segunda titular.
  2. Solicitar la entrada en la nómina (desde el cuarto año). Eliges un día de la Semana Santa y sus hermanos mayores votan si os aceptan. Los días grandes, como la Madrugá o el Viernes Santo, son más difíciles de conseguir, pero dan más prestigio en cada salida.
  3. Los títulos. Fervorosa, Ilustre, Venerable, Sacramental, Pontificia, Real… cada uno pide algo (años de antigüedad, hermanos, salidas impecables, una casa de hermandad…) y da mucho prestigio de golpe.
  4. La coronación canónica. Con una Virgen de devoción, palio, prestigio y varias salidas impecables seguidas, el Arzobispado puede concederla. Solo entonces se puede encargar la corona de oro.

El paso, el misterio y el palio

El paso de Cristo se hace en fases, como en la realidad: primero la carpintería (con ella el paso ya puede salir), luego la talla y por último el acabado, en caoba o dorado, con faroles o candelabros. El misterio crece con sus figuras: dos, cinco o siete acompañando al Señor. El Yacente no lleva misterio: va solo, en su urna.

El palio va pieza a pieza: palio y varales, bambalinas, faldones, orfebrería, manto y corona. Puede ser de cajón o de figura, con las bambalinas en terciopelo o en malla, y del color que elijas. La Virgen sale bajo palio cuando están las seis; antes, en rosario de la aurora. ¿No sabes qué es cada pieza? Están todas en el diccionario cofrade.

En el modo infinito llega además el tercer paso: con la cofradía terminada y 60 de prestigio, puedes encargar un pasaje anterior en la Pasión al de vuestro Cristo (el Prendimiento, la Flagelación, el Nazareno, la Expiración o el Descendimiento). Se hace como en una hermandad de verdad: primero su titular, luego su paso y después el misterio, y en la calle abre la cofradía.

Cómo ganar prestigio

Ojo con crecer a lo loco: una hermandad muy grande gasta en proporción (cera, flores, seguros, conservación del patrimonio), y a una hermandad ya muy prestigiosa cada salida le suma algo menos.

Elecciones y oposición

En los modos de 16 años e infinito hay elecciones cada cuatro años. La encuesta es fiable dentro de su margen de error: si vas muy por delante, no puedes perder por sorpresa. Puedes hacer una campaña limpia, una gran campaña o recurrir a trucos, que pueden destaparse y salir muy caros. Las primeras elecciones son a cara o cruz, y cada convocatoria es un poco más dura que la anterior.

En el modo infinito, a partir del octavo año aparece una junta opositora que mueve ficha cada año: boletines paralelos, triduos alternativos, tentaciones a tu capataz… Cuanta más fuerza tenga cuando lleguen las urnas, más duro será tu rival, así que conviene responderle bien.

Consejos para tu primer mandato

  1. No te gastes todo el primer año: la tesorería tiene que aguantar imprevistos.
  2. Prioriza un paso propio. Sin él no hay salida digna, y la salida es la mayor fuente de prestigio.
  3. Erígete en hermandad en cuanto puedas: abre la Virgen, los títulos y la nómina.
  4. Cuida el horario. Una sanción del Consejo deja los ingresos a la mitad y rompe la racha.
  5. Si el parte da mucha lluvia, quedarse no es de cobardes: también suma.
  6. Mira la columna de títulos: te dice exactamente qué te falta para el siguiente.

Preguntas frecuentes

¿Por qué mi hermandad no sale el primer año?

Si el Cristo titular que encargas tarda en tallarse, llega después de la Semana Santa: ese año no hay salida, pero su bendición trae prestigio y hermanos nuevos. Las tallas que llegan en el año (por ejemplo, una donación) permiten salir desde el principio.

¿Cómo entro en la nómina de la Semana Santa?

Primero hay que erigirse en hermandad. A partir del cuarto año puedes solicitar la entrada en la nómina de un día: los hermanos mayores de ese día votan al momento y la probabilidad depende del día que elijas, de tu prestigio y de tus hermanos. Si dicen que no, puedes volver a pedirlo al año siguiente.

¿Cuándo sale la Virgen bajo palio?

Cuando están las seis piezas: palio y varales, bambalinas, faldones, orfebrería, manto y corona. Mientras falte alguna, la Virgen sale en rosario de la aurora por el barrio.

¿Qué proyecto de cofradía me conviene?

El sencillo se termina antes y da respiro a la tesorería, pero luce menos en la calle; el monumental da más prestigio y atrae más hermanos, aunque pesa más, tarda más y cuesta mantenerlo. El clásico está equilibrado.